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El ahora excandidato a la presidencia de la FIFA denuncia las presiones y manipulaciones que le han impedido reunir las cinco cartas de apoyo de federaciones exigidad para presentar candidatura. Pero el exnúmero dos de la FIFA no arroja la toalla y seguirá luchando por un fútbol más justo.

Texto: Román Bellver @Romanbellver
Foto: Xaume Olleros

Sólo ha conseguido 3 de las 5 cartas de federaciones. ¿Cuáles le han apoyado?
No lo puedo desvelar para protegerlas, ya que si saliera a la luz se expondrían a duras consecuencias, ya que son totalmente dependientes de la asistencia financiera de la UEFA.

¿Cuantas fueron las promesas de cartas fallidas?
Muchas. Por ejemplo, de las seis federaciones que apoyaron al jordano Ali Ben Al-Hussein (Malta, Inglaterra, Bielorrusia, Georgia, Estados Unidos, Jordania) una de las europeas había prometido apoyarme y hasta comunicó a la FIFA que votaría por mí. Pero cambiaron de opinión por las presiones. En Holanda, la revista “Voetbal international” entrevistó en diciembre al candidato holandés, Michael Van Praag, quien me definió como un “candidato serio, competente y erudito”. A la pregunta de si la federación holandesa debía apoyarme, contestó “nadie le puede decir que no tenga usted razón”… Está claro que la UEFA hizo todo lo posible para que yo no fuera candidato. La UEFA se aseguró de que ciertas federaciones no hicieran una carta a mi favor.

¿Como se siente usted tras más de un año de campaña?
Pese a la decepción, estoy tranquilo porque hoy se sabe quién hizo las cartas y para quién…

¿Tiene la sensación de haber perdido el tiempo?
Para nada. Blatter ganará y dejará en evidencia a “los tres amiguitos”. Y luego se aclararán muchas cosas. Detrás de todo esto aparece la histórica aspiración de la UEFA de controlar la FIFA. Blatter sabe que Platini ha orquestado todo eso. El problema que sigue sin solucionarse desde hace 20 años es que la UEFA es a la FIFA lo que la Liga de Fútbol Profesional es a la Federación Española de Fútbol. La UEFA quiere transformar la FIFA, que es una federación de federaciones, en una association de confédérations. Esta cuestión será abordada.

Para usted, ¿hay una conexión directa entre Platini y los tres candidatos (Michael Van Praag, Figo y Ali Ben Al-Hussein)?
Por supuesto.

“Platini quiere controlar la FIFA a través de la UEFA”

Qué objetivos les unen?
Tienen dos objetivos. El primero es conseguir que Blatter sea el único responsable de todos los problemas, cuando se trata de una responsabilidad colectiva del comité ejecutivo, ¡en el que la UEFA posee un tercio de los votos! Pura demagogia, en la que las confederaciones, que controlan el comité ejecutivo, entre ellas la UEFA, se eximen de cualquier responsabilidad. El otro objetivo es no hablar del principal problema del fútbol: la desigualdad. El 1% de la población posee el 49% de la riqueza mundial, y en el fútbol la proporción es todavía peor: los 20 clubes más ricos facturan 6,2 billones de euros, mientras, de las 209 federaciones, más de 100 viven con menos de dos millones de dólares al año. Desde hace 20 años, la desigualdad entre continentes aumenta, con el enorme crecimiento de los derechos de televisión de la Champions League que creó una máquina de crear desigualdad a nivel continental y en las ligas nacionales. Los tres candidatos eluden ese tema, porque es la gran fuente de ingresos de la UEFA. Todo esto con la cortina de humo de la transparencia de la FIFA, iniciativa que apoyo, pero ellos son miembros del comité ejecutivo y por consiguiente son responsables de esa falta de transparencia.

Esto recuerda a la dimisión de Michael García del comité de ética de la FIFA que aludía una “falta de independencia” para investigar…
Una vez más, cuando surge un problema se dice que es culpa de la FIFA, cuando es su comité ejecutivo al que hay que señalar. ¿Quién torpedeó la investigación? En marzo del año pasado, Mark Pieth, del comité suizo dijo que “el clan de los idiomas latinos ha intentado torpedear”, es decir el francés, el español, el portugués… Blatter quería hacer público el informe, pero en él se habla de Qatar, y de los implicados… Cuando el candidato jordana critica a la FIFA, hay que recordarle que forma parte de ella a través del comité ejecutivo. Por eso llevo tres años explicando como funciona lo que llamamos FIFA. La FIFA no es un órgano democrático porque su presidente no elige a su gobierno. Son las confederaciones las que controlan las elecciones continentales, y sus representantes son elegidos por plataformas y ciclos políticos diferentes.

“Ya no hay igualdad de condiciones, incertidumbre del resultado ni competitividad”

¿Debió Blatter dimitir para denunciarlo todo?
No sé lo que debería de haber hecho Blatter, pero mi programa pretendía devolverle el poder a las federaciones nacionales. Actualmente, es como si en la Asamblea de la ONU, en vez de países, tuviéramos únicamente a representantes de la Unión Europea, de la Unión Africana… Por eso no funciona. Ningún candidato se preocupa por eso, todo son eslóganes. El candidato jordano habla de darle “más poder a las confederaciones”, y eso es la aspiración histórica de la UEFA, porque con el poder repartido entre seis confederaciones, ellos lo decidirían todo.

¿Es Blatter es para usted el único candidato aceptable?
Prefiero no pronunciarme por ahora. Para mí, la lucha contra la desigualdad es un punto fundamental. En Europa, acabamos de celebrar los 25 años de la caída del muro de Berlín. Antes, Europa estaba dividida pero el fútbol era más homogéneo: el Steaua de Bucarest fue campeón de Europa en 1986, el Estrella Roja de Belgrado en 1991… Hoy existe una cortina de hierro que separa a 15 clubes de Europa occidental de los demás. Para el Ajax o el Celtic es una utopía ganar la Champions. Otro punto fundamental es reformar de verdad la FIFA. Hay que reorganizar al comité ejecutivo para devolver el poder a las federaciones nacionales y reequilibrar los poderes de los continentes. ¿Cómo podemos aceptar que Europa, con 53 federaciones, tenga 8 escaños mientras África, con 54 federaciones, sólo dispone de cuatro? Una de mis propuestas consiste en incluir en el comité ejecutivo a representantes de futbolistas, clubes y ligas. Se necesita un gobierno al servicio de todos, que no esté exclusivamente al servicio de una veintena de clubes que controlan la UEFA a través de la Liga de Campeones.

“La FIFA no es un órgano democrático porque su presidente no elige a su gobierno”

¿Se plantea presentarse a las siguientes elecciones?
No es el momento de decidir eso, pero seguiré defendiendo mis ideas. Llevo tres años luchando contra la desigualdad y el problema es todavía más grave que antes. El Papa Francisco, Obama, el economista francés Thomas Piketty o la OCDE comparten la teoría de que no se puede convivir si nuestra sociedad está fracturada entre una élite que posee el 50% de la riqueza, una clase media destrozada y una gran parte de la población que no tiene nada. En el fútbol ocurre lo mismo: ya no hay igualdad de condiciones, incertidumbre del resultado ni competitividad… Todo eso ha sido destruido por el aumento de la desigualdad.

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