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Ochotorena

José Manuel Ochotorena tiene en sus manos a los mejores porteros de España. Desde hace años, es entrenador de porteros de la Selección Española y del Valencia: Casillas, Cañizares, Valdés, Pepe Reina o Palop, entre muchos otros, forman parte de su lista de alumnos aventajados.

¿Ha cambiado mucho la preparación de los porteros desde su época de jugador?
Sí. Prácticamente ni existía la figura del preparador de porteros cuando yo jugaba. Eso se implantó en los últimos quince años. Antes se llevaba más el clásico tiro a portería al finalizar el entrenamiento. Trabajabas con el grupo y sólo trabajabas un poco específicamente con él. Ahora está más focalizado, incluso el trabajo físico es más individualizado y más adaptado a las necesidades del portero. Además, grabas los partidos, ves y analizas la labor del portero en diferentes situaciones y sistemas. El fútbol evoluciona mucho, y el entrenamiento específico del portero también.

¿Cómo viste el cambio de reglamento después del mundial del 90 cuando se prohibió al portero coger con la mano un pase del compañero?
Me costó bastante porque fue un cambio brusco y hasta entonces los porteros no dábamos importancia al juego con el pie. De hecho, esa regla hizo que hoy en día el portero sea prácticamente un jugador más. Por ejemplo, se valora mucho que hayan porteros como Van Der Saar que sepan iniciar el ataque de su equipo.

¿La labor del entrenador de porteros se limita al entrenamiento o influye en las decisiones del entrenador?
La decisión final siempre tiene que tenerla el entrenador. Pero es verdad que, dependiendo de la relación que tengas con cada entrenador, puedes tener más influencia por la opinión que le emites sobre el estado de forma de tus porteros. Eso ocurre cuando dos porteros están en estado óptimo y hacen dudar al entrenador.

Además de las facultades técnicas, el portero tiene que saber dirigir una defensa. ¿Es algo innato o se trabaja?
Diría que es algo que evoluciona. Hay jóvenes porteros a los que les cuesta más por su propia personalidad y que después van evolucionando porque se les exige la capacidad de tener mando y de mandar los mensajes oportunos a su defensa. Es una asignatura obligada.

¿Alguno te sorprendió en ese aspecto por su madurez?
Digamos que los hay más extrovertidos. Sin dar nombres, hay porteros que dominan muy bien ese aspecto. Creo que influye mucho la personalidad. Otros son más introvertidos y les tienes que estar empujando para que lo hagan. Es algo muy importante porque el portero es el último jugador, el que puede hacer cambiar alguna situación o un movimiento de su propio equipo. Es una labor inapreciable desde fuera pero muy valorada desde dentro.

¿Es cierta la teoría de que es más difícil ser portero de un equipo que domina el juego o son cosas de periodistas?
Es cierto. Cuando un portero está caliente tras hacer dos o tres paradas, tiene más confianza y está mucho más metido que el que no interviene y de repente se encuentra con una situación de máximo peligro.

Confianza y seguridad son vitales para un portero: ¿cómo suelen concentrarse los porteros antes de un partido?
Cada portero tiene su propio mapa mental del partido, en función del rival con el que se va a encontrar. Cuando sabes que te vas e enfrentar a un jugador que tiene muchos recursos, te preparas con mayor ahínco. Antes del inicio del partido, se prepara ese mapa del del rival, de sí mismo, de su nivel de confianza, si viene de hacer un buen partido, si trabajó bien durante la semana… Hay muchos aspectos que influyen.

¿Tuviste que ayudar alguna vez a un portero que no se encontraba con confianza antes de un partido?
La comunicación entre el portero y su preparador tiene que ser muy íntima. Alguna vez si que te puede pasar que el portero te diga que se encuentra un poco acelerado, y el hecho de conservarlo ayuda a que el jugador se relaje y acepte mejor ese pequeño nerviosismo que siente todo portero antes de un partido. Ocurrió y seguirá ocurriendo, es algo normal.

¿En qué portero te fijabas cuando jugabas?
Sentía mucha admiración por Iríbar. Era el portero titular de la Selección Española, hasta imitaba su estilo de vestir, sus poses, sus tics. Me impresionaba su prestancia, sólo con verle en la portería te daba una sensación de seguridad increíble. Tenía dotes de mando, era sobrio, no era espectacular de cara a la grada, pero hacía su trabajo de manera impoluta. También me llamaba la atención que siempre salía a jugar de negro. En mi niñez era mi espejo, y cuando tuve la oportunidad de encontrarme con él, seguía sintiendo esa admiración por él.

¿Actualmente, qué portero te gusta más?
Hay muchos. Aunque siempre tuvimos buenos porteros, es impresionante enumerar los grandes guardametas que tenemos: Iker, Valdés, Reina, Diego López, De Gea… Si empiezas a nombrarlos todos, seguro que te vas a dejar alguno importante. La verdad es que no me planteé nunca esa pregunta, porque me gusta más fijarme en los jóvenes que irrumpen en la alta competición, es algo que me produce mucha alegría.

El portero inglés está acostumbrado a no decidir. Quiere que le chutes diez veces a la derecha, pero si le dices que le vas a chutar sin decirle a qué lado, se bloquea

¿Y qué porteros jóvenes te llaman la atención?
Courtois, el portero belga del Atlético, tiene una condiciones muy buenas y todavía no tiene 20 años. En España, todo el mundo tiene en mente a De Gea como futurible de la Selección, pero espero que hayan más, como Guaita, por ejemplo. Es agradable ver aparecer nuevos talentos, pero ahora mismo Casillas y Valdés son bastante jóvenes. Por eso creo que intentarán alargar su carrera porque entran en una etapa de madurez muy buena. El mejor ejemplo de ello es César, que ofreció un rendimiento increíble con 40 años.

Hablando de selección, todo el mundo tiene en la retina los penaltis parados por Casillas en la Eurocopa y el Mundial. ¿Hasta qué punto se trabajan los penaltis?
El penalti es una acción muy llamativa. Es difícil prepararlo, porque por mucho que trabajes va a llegar un momento en el que la importancia que pueda tener provoca estados emocionales del lanzador y del portero, un juego de nervios… De los porteros se estudia mucho hacía qué lado son más proclives a tirarse, mientras que los lanzadores suelen acertar más en un lado que en otro. Tenemos acceso a mucha información y creo mucho en lo de estudiar al lanzador, pero dejando que el portero se guie por su instinto.

Se comentó el papel decisivo de Pepe Reina en el penalti que Casillas paró frente a Paraguay…
Efectivamente. Pepe Reina había jugado contra Cardozo en la Champions y le había tirado dos penaltis al mismo lado. Esa información le valió después a Casillas durante el partido frente a Paraguay en el Mundial.

Se suele decir que los porteros son tíos raros…
Existe ese mito, porque somos un poco la nota discordante en el fútbol: vestimos diferente, es un puesto muy específico que se diferencia mucho de los otros diez del equipo, y encima tenemos un entrenamiento específico. Pero no estoy de acuerdo con esa afirmación, porque es una posición con mucha repercusión y responsabilidad que requiere ciertas condiciones mentales. Además, los porteros que conozco son todos muy cuerdos.

¿Recuerdas un ejercicio especialmente original?
Hoy en día es difícil que un entrenamiento destaque por original porque en los últimos años aparecieron muchas formas de trabajar ciertas aptitudes: se entrena con pelotas de tenis, con balón abdominal, con vallas… En la evolución del entrenamiento del portero se incluyó mucho material que antes se desconocía. Por ejemplo, también se utiliza un plástico para que la pelota coja más velocidad cuando rebota.

Entrenaste a los porteros del Liverpool. ¿Cambiaste algunos métodos?
Me costó mucho introducir métodos de entrenamiento por la mentalidad del fútbol inglés. Allí el portero tiene una mentalidad de trabajo más de volumen que de incidir en aspectos decisionales. El portero inglés está acostumbrado a no decidir. Quiere que le chutes diez veces a la derecha, pero si le dices que le vas a chutar sin decirle a qué lado, se bloquea un poco.

Los porteros ingleses son más a la vieja usanza: aceptan bien el volumen de trabajo, pero en cuanto planteas ejercicios para tomar decisiones como iniciar un contraataque, o interpretar cómo ocupar el espacio cuando se adelanta la defensa, se quedan bloqueados. Rafa Benítez le daba mucha importancia a eso, pero ellos no querían intervenir en el aspecto táctico porque lo ven aburrido y necesitan el contacto con el balón para sentirse a gusto.

¿Eso explicaría que a Inglaterra le cueste tanto encontrar un buen portero?
De hecho pensaron en nacionalizar a Almunia y los equipos apuestan por porteros extranjeros. Es un dato importante. En mi opinión, tiene que ver con la línea de trabajo que acabamos de mencionar. En toda Europa evolucionó mucho, pero en Inglaterra se quedaron anclados en su historia.

Texto: Román Bellver
Fotografía: Xaume Olleros

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