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ISHIDA
Cuando Salomón Rondón fichó por el Málaga, lo hizo como promesa procedente de Las Palmas pero anotó 14 goles en su primera temporada, sin tiempos de adaptación ni rodeos y con solo 21 años. Al finalizar la temporada siguiente, el Rubin Kazan ruso se lo llevó por 10 millones. El año pasado, el Zenit de San Petersburgo tiró de talonario y lo enroló por 18 millones. Pero la calidad no solo se compra, también necesita expresarse, y ahora suena para el Sevilla y el Betis.

Texto: Román Bellver (twitter: @Romanbellver)
Fotos: Xaume Olleros

Empezó jugando en el Aragua Fútbol Club siendo un adolescente, pero con tan sólo 18 años, Salomón Rondón ya estaba en la agenda de varios equipos europeos. Anderlecht y Lazio quisieron ficharlo, pero finalmente voló hasta Canarias: “lo consulté con mi familia y llegamos a la conclusión de que Las Palmas era la mejor opción, tanto por mi juventud como por la cultura española, que suponía una adaptación más fácil”. Su familia es parte integrante de su carrera, incluso se podría decir que su padre es su mejor ojeador. Estuvo a punto de dejar el fútbol por el baloncesto, pero su padre le recomendó encarecidamente que no cambiara de deporte, porque podía llegar lejos en el fútbol. Incluso sus consejos evitaron que Venezuela se perdiera tan gran ariete: “Tenía tendencia a actuar como mediapunta, para tocar más la pelota, pero mi padre me decía que no, que jugara de delantero. Mi viejo siempre estuvo muy presente, me inculcó muchos conceptos tácticos y me insistíó en que usara las dos piernas”, apunta Salomón, con una sonrisa que mezcla nostalgia y agradecimiento.

Su primera temporada en Las Palmas no hacía presagiar lo mejor: Salomón sólo intervino en 10 partidos sin lograr anotar ningún gol. Pero su segunda temporada fue el inicio de su meteórica progresión. El delantero de Caracas sacó a relucir su capacidad de remate, siendo el gran artífice de la permanencia del equipo canario. Sus actuaciones no pasaron desapercibidas para el Málaga, que le ofreció la posibilidad de debutar en Primera División. Pero ésta vez no hubo necesidad de período de adaptación. Salomón Rondón firmó su primera temporada en la Liga de las estrellas anotando 14 goles, sólo 4 menos que David Villa.

Lejos de crecerse, Salomón Rondón siguió con los pies en el suelo: “No me esperaba esa cifra de goles. Las puertas de Primera se me abrieron muy temprano y gracias a Dios obtuve premio por mi trabajo y constancia”. Gran admirador de Ronaldo, le divierten los numerosos apodos que le dedican, desde Gladiador hasta Salogol, pasando por Rey Salomón: “Todos me gustan y me hacen gracia, pero me quedo con el de Gladiador, porque no me doy nunca por vencido”. Tantos elogios descentrarían a más de un veinteañero, pero no fue su caso. No le despistaron los cantos de sirena de equipos como el Arsenal, aunque un año más tarde la necesidad de liquidez del Málaga lo empujara hacia la salida: “Era muy joven y muy feliz en Málaga, y me hubiera encantado seguir creciendo allí”.

Crecer es precisamente el verbo que define a la selección venezolana, en un país donde el baloncesto y el béisbol acaparan casi toda la atención de los amantes del deporte. El primer paso se dio en el Mundial de fútbol sub’20 disputado en Egipto. Ese torneo supuso la primera participación de Venezuela en una competición intercontinental y se saldó con un meritorio cuarto puesto, así como el coronamiento de Rondón como tercer máximo goleador del torneo. Un logro decisivo según Rondón: “Lo del Mundial sub’20 fue un gran paso. La gente ya seguía la Liga española cuando Juan Arango estaba en el Mallorca, y luego todavía más estando Miku y yo en España”.

La mentalización de Venezuela
Venezuela se presentó a la Copa América de 2011 como la cenicienta, sumando solo dos victorias en los 49 partidos que había disputado en la historia de la competición. Pero ésta talentosa generación, liderada por Arango, Vargas, Miku y el propio Rondón fue la revelación del torneo, cayendo en semifinales en la tanda de penaltis frente a Paraguay. Antes, habían logrado un meritorio 0-0 ante Brasil, un 3-3 frente a Ecuador y victorias ante Ecuador (1-0) y Chile (2-1).
Salomón recuerda el papel fundamental de Manuel Llorens, psicólogo español, en la mentalización del equipo: “Lleva desde siempre con nosotros. Nos puso un video de las torres humanas que forman los Castellers en Cataluña para mostrarnos la importancia de formar una buena base y de no caer en la ansia de victoria”. El delantero no sólo subraya la importancia del psicólogo, sino que también le gusta consultarle en sesiones individuales: “Las ansias pueden matar a cualquiera. A mí me pasó en el campeonato Sudamericano que se disputó en Venezuela. No me fue bien, estaba muy desenfocado y Manuel Llorens me ayudó mucho. Me dijo que no me desesperara, que en un momento u otro conseguiría mis objetivos”.
El mensaje sigue calando y Venezuela, con gol de Rondón, acaba de derrotar a la poderosa Colombia, que jugará ante Brasil una auténtica final anticipada para seguir viva en la Copa América: “Hay que ir paso a paso. En los últimos años, fuimos capaces de ganar partidos contra Brasil o Ecuador, así como de jugarle de tú a tú a Paraguay. Es un grupo muy difícil, pero tenemos posibilidades si mantenemos la fe y la concentración”

Su optimismo no enmascara la falta de medios del fútbol venezolano. Una laguna que supone un serio handicap respecto a los países vecinos: “Argentina o Colombia tienen más riqueza. Necesitamos una federación bien estructurada, así como un mayor respaldo al fútbol base, al amateur y al profesional”, sentencia Salomón. Con la aparición de tanto talento, Venezuela no debe desaprovechar la oportunidad de hacer historia. Pase lo que pase en esta Copa América, el sueño de Venezuela está más cerca que nunca: disputar una Copa del Mundo por primera vez en su historia.

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